jueves, 14 de abril de 2016

Gabriel



Gabriel García Márquez.


Pero el mar llego y tomo todo lo que encontró a su alrededor. Era la víspera de la pascua y la noticia llego como un torbellino de aire frio. Como evitar la soledad cuando hoy la siento más latente que nunca, como no estar triste si hoy los gallinazos aúllan, las palomas rugen y los peses cantan. Las noches ya no son las mismas lo sabes, notare el silencio de tu ausencia, notare el vacío de tu presencia en mí cuerpo mortal.
Solo quedan los pasos por recoger, los espíritus recorriendo el abandono de tu presencia, los gritos pronunciando mi nombre, el silencio de la media noche y el descansar de los espíritus a las 3 de la madrugada.
Solo podrán quedar las memorias, los escritos y los libros por leer y la nostalgia al recordarte.
Con una venia ante la presencia de tu espíritu me presento como uno más de los que conoces, mi corazón queda agradecido por todo lo enseñaste, por haber conmovido mi corazón al conocer el amor de Cierva María de Todos los Santos y el del padre Cayetano d’ Laura, por conocer al gran Melquiades, Aureliano Buen Día, Úrsula… y por todos los personajes que me acompañaron a lo largo de este realismo mágico que por momentos lo contemple en mi realidad como más mía que tuya.
Gabriel García Márquez.
†17 de abril de